Asanas (posturas de yoga)

En Occidente hemos llegado a comparar el término “yoga” con posturas de yoga, pero de hecho forman solo una pequeña –aunque importante– parte del sistema entero. El termino “yoga” de hecho implica una completa forma de vida que incluye posturas de yoga como una de sus muchas facetas.

En Sánscrito,  a las posturas de yoga se les llama asanas. Asana quiere decir “una postura que da comodidad física y calma mental.” Las ásanas afectan a las glándulas, los nervios, los músculos y todos los órganos del cuerpo. Hay muchos beneficios físicos, pero el efecto más importante es en la mente. La práctica de ásanas produce una presión en las glándulas endocrinas, y esto ocasiona la regulación de la secreción hormonal de esas glándulas. Las hormonas afectan las emociones, y el equilibrio emocional resultante facilita la concentración y meditación. Entonces las ásanas ayudan a preparar la mente para la meditación.

Beneficios de las Asanas

• Equilibran la secreción hormonal de las glándulas.
• Dan flexibilidad al cuerpo.
• Mejoran la respiración, así como la circulación de la sangre y de la linfa.
• Masajean los órganos internos.
• Desintoxican las articulaciones.
• Relajan los nervios y músculos.
• Curan enfermedades.

Mientras se practican ásanas el cuerpo debe estar fresco y en calma. El estómago no debe estar lleno. El cuarto debe estar limpio y tibio, y no debe haber humo en el aire. A excepción de las posturas de meditación, las ásanas no deben ser practicadas durante la menstruación o embarazo. En general, las ásanas sólo se deben practicar bajo el asesoramiento de un maestro adecuado.

Extiende una manta o alfombra en el suelo e intenta estas ásanas simples y eficaces:

yogamudraYogamudra

Siéntate con las piernas cruzadas. Sujeta la muñeca izquierda con la mano derecha detrás de la espalda. Lentamente baja el mentón, después el cuello, dobla el cuerpo hacia abajo lo más que puedas (como en la foto en la parte superior de esta página), exhalando mientras bajas. Mantén la postura sin respirar durante 8 segundos, después sube inhalando. Practícalo ocho veces.

cobraCobra

Acuéstate boca abajo. Coloca las manos con las palmas hacia abajo en el piso junto a las orejas. Apoyando el peso en las palmas, empuja el cuerpo hacia arriba y saca el pecho, mirando hacia el techo. Inhala mientras subes, y mantén la respiración en esa posición por ocho segundos. CobraBaja a la posición original mientras exhalas. Practícalo ocho veces.

long-salutationSaludo Largo

Arrodíllate con las sentaderas reposando en tus talones y los dedos de los pies apuntando hacia el frente. Con las palmas de las manos juntas, extiende tus brazos hacia arriba cerca de tus oídos. Lentamente trae tus brazos y cabeza hacia abajo al mismo tiempo, primero flexionando tu cuello y después el resto del tronco, hasta que los dedos de tus manos toquen el piso, mantener los glúteos tan cerca de los talones como sea posible. Ahora, todavía manteniendo las sentaderas arriba de tus talones, estírate lo más que puedas con tu frente y nariz reposando en el piso. Exhala al mismo tiempo que flexionas hacia abajo y quédate allí con tu exhalación contenida por ocho segundos. Después levántate inhalando. Repite esta práctica ocho veces.

Después de practicar ásanas, debes dar un masaje a la piel y después acuéstate en relajación profunda por al menos dos minutos. El masaje en la piel ayuda a la absorción de aceites sebáceos los cuales son secretados naturalmente sobre la superficie de la piel. La relajación profunda da al cuerpo una oportunidad de asimilar la energía positiva obtenida por las ásanas.

Masaje en la Piel

• Incrementa el lustre y suavidad de la piel.
• Relaja y revitaliza los nervios.
• Aumenta la circulación de la sangre y de la linfa.
• Armoniza la energía vital (pranah) del cuerpo.

El masaje en la piel no es un masaje muscular profundo. Es un repaso ligero de la piel, así como una cierta atención adicional dada a las glándulas linfáticas. Primero frota las manos por unos segundos para calentarlas. Empieza por la cabeza y cara y ve bajando, frotando toda la superficie de la piel. Ésta es una de las razones por las que es mejor no usar ropa a excepción de tu ropa interior durante las ásanas – el masaje en la piel debe hacerse en contacto directo con la piel. Presta mucha atención a la garganta, debajo de la mejilla, las axilas, la ingle, y detrás de las rodillas. En estas partes hay colecciones de glándulas linfáticas las cuales también se benefician del masaje.

Relajación Profunda

• Induce a la “respuesta de relajación,” similar a la hibernación.
• Alivia el estrés.
• Baja la presión sanguínea.
• Fortifica el corazón.
• Relaja los nervios y músculos.
• Disminuye la necesidad de dormir.

Usando la misma manta que para las ásanas, acuéstate boca arriba con los brazos a los costados, asegurándote de que la respiración esté calmada y relajada. Ahora recorre todo el cuerpo, empezando por los pies, verificando conscientemente que cada parte esté completamente relajada – sin tensión muscular alguna. Ve desde los pies hacia arriba, revisando conscientemente cada parte, el área de la ingle, el abdomen (siente también tus órganos internos relajados), el pecho y los hombros, desde los dedos y las manos hacia arriba, después hacia el cuello y hacia la cara, relajando los músculos faciales, incluyendo los ojos y finalmente en la parte superior de la cabeza, sintiendo que también el cerebro está relajado. Verifica nuevamente que estás respirando calmadamente, y mantente así –relajado completamente– por unos minutos más.

La relajación profunda es especialmente importante para aquéllos que hacen mucho trabajo mental. Hazlo cuantas veces quieras durante el día. Cuando te sientas mentalmente fatigado, inclusive un par de minutos pueden ser suficientes para rejuvenecerte y revivirte.

Aprende a meditar

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